Felipe no creía en fantasmas.
Creía en vistas.
En likes.
En monetización.
Por eso aceptó el reto de grabar en el túnel abandonado a las afueras de la ciudad. Decían que ahí desaparecían perros, que se escuchaban voces, que algo caminaba cuando nadie estaba.
Perfecto para el canal.
Entró a las 2:13 a.m.
—“Estamos en vivo”, susurró mirando la cámara. “Si pasa algo… queda grabado.”
El túnel olía a humedad vieja.
Cada paso levantaba eco.
Felipe encendió la linterna.
Nada.
Solo paredes grafiteadas y agua cayendo del techo.
Entonces lo notó.
En la pantalla de la cámara… algo se movía detrás de él.
Se giró de golpe.
Nada.
Volvió a mirar la pantalla.
Ahí estaba.
Una silueta larga… torcida… inmóvil a pocos metros de su espalda.
Felipe sintió que la garganta se le cerraba.
Giró otra vez.
Vacío.
La respiración comenzó a acelerarse.
Miró la cámara de nuevo.
La figura estaba más cerca.
Pero no caminaba.
No se movía.
Simplemente… aparecía más próxima cada vez que él miraba la pantalla.
—“¿Están viendo esto?” murmuró al chat que explotaba en mensajes.
La batería marcaba 19%.
La figura ahora estaba justo detrás de él.
En la pantalla, una mano delgada y gris comenzaba a levantarse hacia su hombro.
Felipe apagó la linterna.
Oscuridad total.
Miró la cámara.
La figura había desaparecido.
Silencio.
Solo su respiración.
—“Ok… se acabó. Me voy.”
Comenzó a caminar hacia la salida.
La batería bajó a 10%.
La pantalla empezó a parpadear.
Y entonces lo entendió.
La figura no se movía cuando había luz alrededor.
Solo avanzaba cuando la única fuente de luz era… la cámara.
La cosa vivía en la oscuridad.
Y veía gracias a la luz que él mismo emitía.
8%.
En la pantalla, la silueta reapareció frente a él, bloqueando la salida.
Pero en la realidad… el túnel seguía vacío.
6%.
La figura comenzó a salir de la pantalla.
Primero los dedos.
Luego el rostro.
Una cara sin ojos.
Quemada.
Sonriendo.
4%.
Felipe intentó apagar la cámara.
Error.
“Grabación en curso”.
2%.
La cosa ya estaba medio cuerpo fuera del monitor.
Susurró con voz rota:
—Te veo por la luz.
1%.
La transmisión se cortó.
A la mañana siguiente, encontraron la cámara en el suelo del túnel.
Seguía grabando.
La batería estaba al 100%.
Pero Felipe nunca apareció.
Desde entonces, en cada transmisión nocturna de canales pequeños…
A veces…
Durante un segundo…
Se ve una silueta detrás del creador.
Y un mensaje en el chat que nadie escribe:
NO APAGUES LA CÁMARA